A sus 13 años, Ángel enfrenta una realidad que pocos imaginarían a su edad: hacerse cargo de su familia tras el abandono de su madre y la ausencia emocional de su padre, quien enfrenta problemas de adicciones y alcoholismo.
Ángel vive junto a su hermano menor, Luis, de 11 años, y su hermana Ximena, de 16, quien además es madre de una bebé. Ante la falta de apoyo de sus padres, el adolescente ha asumido un rol que no le corresponde, convirtiéndose en el principal sostén y cuidador de sus hermanos y su sobrina.
La situación familiar ha obligado a los menores a depender entre ellos, enfrentando dificultades económicas y emocionales en un entorno complicado.
UN ACCIDENTE QUE MARCÓ SU VIDA
Cuando tenía 12 años, Ángel sufrió un grave accidente mientras trabajaba en un taller mecánico. De acuerdo con su historia, el menor jugaba con un bote que contenía gasolina, el cual hizo contacto con una chispa, provocando que se incendiara.
El fuego le causó quemaduras importantes, afectando su cuerpo y provocándole la pérdida de sensibilidad durante un largo periodo, lo que complicó su recuperación.
ENTRE EL DOLOR Y LA RESPONSABILIDAD
A pesar de las secuelas físicas y emocionales que dejó el accidente, Ángel no dejó de lado su responsabilidad con su familia. Su historia refleja la difícil realidad que enfrentan algunos menores que, por circunstancias adversas, deben asumir roles de adultos a temprana edad.
El caso de Ángel ha generado preocupación y empatía entre quienes conocen su situación, pues pone en evidencia las condiciones de vulnerabilidad en las que viven algunos niños y adolescentes.
Mientras tanto, su día a día continúa entre el esfuerzo por salir adelante, el cuidado de sus hermanos y la esperanza de un futuro mejor.




