El gobierno del Reino Unido prohibió la entrada al rapero Kanye West, lo que derivó en la cancelación total del Festival Wireless 2026 en Londres, donde el artista encabezaría el cartel.
La decisión fue respaldada por el primer ministro británico, Keir Starmer, quien calificó como "profundamente preocupante" la participación del músico, en medio de la polémica por sus declaraciones de tono antisemita en años recientes.
KANYE WEST QUEDA VETADO EN REINO UNIDO
De acuerdo con el Ministerio del Interior, la autorización electrónica de viaje (ETA) solicitada por el artista fue retirada bajo el argumento de que su presencia no sería "conducente al bien público".
La medida fue confirmada por la BBC y tuvo efectos inmediatos en la organización del evento.
WIRELESS FESTIVAL SE CANCELA TRAS CONTROVERSIA
Tras quedar vetado Kanye West, la empresa organizadora Festival Republic anunció la cancelación definitiva del Wireless Festival, que se celebraría durante tres días en Finsbury Park, Londres, y esperaba reunir a cerca de 150 mil asistentes.
"Por consiguiente, el Wireless Festival queda cancelado y se reembolsará el importe de las entradas a todos los poseedores", indicó la promotora en un comunicado.
El evento ya enfrentaba presión creciente luego de que importantes patrocinadores como Pepsi, Rockstar Energy y Diageo decidieran retirarse tras el anuncio de West como artista principal.
RAZÓN DE CANCELACIÓN DE VISA
Durante casi cinco años, el rapero, quien adoptó el nombre Ye en 2021, ha generado controversia por comentarios considerados antisemitas, racistas e incluso pronazis. Entre los episodios más criticados se encuentra el lanzamiento de una canción titulada "Heil Hitler" y la comercialización de productos con simbología nazi.
El propio artista ha atribuido su comportamiento a un trastorno bipolar, asegurando que atravesó un episodio "maníaco, paranoide e impulsivo" que afectó gravemente su vida personal y profesional.
Intento de reconciliación
Antes de que se le negara el acceso al país, West manifestó su intención de reunirse con representantes de la comunidad judía en Reino Unido para dialogar.
"Siento que las palabras no bastan; tendré que demostrar el cambio con mis acciones", declaró el músico, quien buscaba reivindicar su imagen tras la controversia.
No obstante, sus declaraciones no fueron suficientes para revertir la decisión gubernamental ni para salvar el evento.




