Lo que debía ser una jornada de música, cultura y deporte se transformó en un día de incertidumbre. El 22 de febrero, miles de asistentes se encontraron con puertas cerradas y boletos sin valor, luego de que la situación difícil en el país desatada tras la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho", obligara a cancelar o reprogramar eventos masivos en varias regiones de México.
Entre los espectáculos afectados se encuentra el concierto de la cantante estadounidense Kali Uchis, previsto en el Auditorio Telmex de Guadalajara, que fue cancelado.
La Arrolladora Banda El Limón suspendió su presentación en Jacona, Michoacán, y la reprogramó para el 27 de febrero.
La Orquesta Filarmónica de Jalisco informó que el recital en el Teatro Degollado será reagendado en los próximos días.
Asimismo, las cantantes Silvia y Karmen no pudieron llegar a Morelia debido a los bloqueos, por lo que su concierto se pospuso para el 15 de marzo.
El festival Winter Camp, organizado por Sony Music, fue cancelado para garantizar la seguridad de los asistentes.

SEGURIDAD COMO PRIORIDAD
En el ámbito deportivo, la Liga BBVA Femenil reprogramará el clásico entre Chivas y América que se jugaría en el estadio Akron. La Liga de Expansión pospuso el encuentro entre Tapatío y Tlaxcala en Tepatitlán, mientras que la Liga Mexicana de Softbol suspendió el partido entre Bravas de León y Diablos Rojos Femenil en Guanajuato.
Otros recintos y actividades culturales también se vieron afectados: todas las funciones del Teatro Diana en Jalisco fueron suspendidas, al igual que la Fiesta de Papalotes 2026 en Querétaro y la Muestra Internacional de Cine en Aguascalientes.
La cancelación de estos eventos refleja el alcance de la violencia en la vida cotidiana de los mexicanos. Los conciertos y partidos deportivos, espacios de convivencia y esparcimiento, se vieron interrumpidos por la inseguridad.
Para artistas y promotores, las pérdidas económicas son significativas; para el público, la frustración y el temor se suman a la incertidumbre generada por los hechos violentos.
Las autoridades y organizadores reiteraron que la seguridad es la prioridad, mientras la población espera que la normalidad regrese y los eventos puedan celebrarse sin riesgo.




