En la recta final de edición 41 del Festival Alfonso Ortiz Tirado (FAOT), la Plaza de Armas vivió una de las noches más esperadas del programa de espectáculos con la presentación de Erik Rubín y Mía Rubín, quienes ofrecieron un concierto cargado de nostalgia, energía y una entrañable conexión familiar.
Padre e hija presentaron una selección de temas de su más reciente producción, “Raíces”, proyecto que retoma algunas de las canciones más representativas de la trayectoria de Erik Rubín, tanto de su paso por Timbiriche como de su etapa como solista, fusionándolas con nuevas propuestas musicales.
Clásicos como “No para de llover”, “Cuando mueres por alguien”, “Besos de ceniza” y “Con todos menos conmigo” transportaron al público a momentos icónicos del pop mexicano, generando una respuesta inmediata de los asistentes, quienes corearon cada tema de principio a fin.
El repertorio también incluyó composiciones recientes como “Japi”, canción que ha ganado popularidad y que se sumó con naturalidad a los grandes éxitos de la noche, demostrando la vigencia y evolución del proyecto musical.
Mía Rubín tuvo momentos especiales en solitario, interpretando temas como “Mírame” y “Como la flor”, canción de su autoría que fue recibida con aplausos y una cálida ovación por parte del público.
Por su parte, Erik Rubín encendió la Plaza de Armas con “Princesa tibetana”, uno de los temas más coreados del concierto, reafirmando su conexión con varias generaciones de seguidores.

CELEBRA CUMPLEAÑOS EN ÁLAMOS
La velada tuvo un significado aún más especial al coincidir con el cumpleaños número 55 de Erik Rubín. En medio del concierto, el cantante fue sorprendido con un pastel sobre el escenario, mientras el público y su hija le cantaron “Las Mañanitas”, convirtiendo el momento en uno de los más emotivos de la noche.
Con esta presentación, Erik y Mía Rubín dejaron una huella imborrable en el FAOT 2026, celebrando la música, la familia y las raíces que unen a distintas generaciones en un mismo escenario.




