En un movimiento que ha sacudido a la industria musical, la cantante estadounidense Britney Spears concretó la venta de su catálogo musical por cerca de 200 millones de dólares en un acuerdo firmado el pasado 30 de diciembre con la firma editorial Primary Wave.
Durante años, la vida personal de la intérprete llegó a eclipsar su trayectoria musical. Con este movimiento, Spears busca que la conversación pública vuelva a centrarse en su impacto cultural y en la influencia que ha ejercido sobre nuevas generaciones de artistas.
ESTA ES LA RAZÓN DE LA VENTA DE SU CATÁLOGO MUSICAL
De acuerdo con fuentes cercanas, la operación tiene como objetivo “reivindicar su historia” y colocar en primer plano el legado artístico de una de las figuras más influyentes del pop de los años 2000.
Considerada una de las máximas estrellas del pop de los años 2000, Spears dio así un paso estratégico para consolidar su lugar como ícono cultural. “Esta es la maldita Britney Spears, quien moldeó la cultura pop, influyó en todos los artistas y aún lo hace. No todo es drama, y es hora de que el mundo la trate con respeto”, declaró un amigo a Page Six.
La revista Forbes estimó que el acuerdo prácticamente duplicó la fortuna personal de la cantante, situando su patrimonio neto en alrededor de 150 millones de dólares.
Sin embargo, allegados insisten en que la operación no responde a una necesidad financiera. Según versiones cercanas, Spears no ha estado escasa de dinero, aunque sí enfrentó durante años un manejo cuestionable de sus negocios por parte de antiguos representantes.
Durante gran parte de su carrera trabajó con Jive Records y, tras una reestructuración en 2011, pasó a RCA Records. De acuerdo con la fuente, la cantante solo percibía entre 2 y 3 por ciento de regalías por sus tres primeros álbumes, cuando lo habitual para otros artistas oscila entre 20 y 25 por ciento.
Aunque participó como compositora en varios proyectos, destacando el tema “Everytime”, no figura acreditada en la mayoría de sus grandes éxitos, lo que redujo históricamente su porcentaje de ingresos por ventas, radio y plataformas de streaming.
LAS CANCIONES INCLUIDAS EN EL ACUERDO
Como parte del contrato, la intérprete cedió su participación en los derechos de éxitos como “…Baby One More Time”, “Oops!… I Did It Again”, “Toxic”, “Womanizer”, “Circus”, “Gimme More”, “Piece of Me”, “I’m a Slave 4 U”, “Everytime” y “Stronger”, entre muchos otros temas que marcaron a toda una generación.
No obstante, la artista mantiene el control total sobre su nombre, imagen y marca personal, lo que le permite gestionar directamente su identidad pública.
Con esta operación, Britney Spears no solo capitaliza su legado musical, sino que redefine su narrativa pública y refuerza su posición como una figura clave en la historia del pop contemporáneo.




