La cantante estadounidense Britney Spears se encuentra nuevamente en el centro de la atención mediática luego de que se diera a conocer que, semanas antes de ser detenida por conducir bajo los efectos del alcohol en California, decidió prescindir de parte importante del equipo que la asistía en su vida diaria, incluido su personal de seguridad.
De acuerdo con información del portal TMZ, la llamada "Princesa del pop" despidió a varios colaboradores que la acompañaban de manera permanente, entre ellos guardias de seguridad y entrenadores de sobriedad que formaban parte de su círculo cercano de apoyo
SPEARS SE QUEDA SIN EQUIPO DE SEGURIDAD
Las fuentes señalaron que estos cambios ocurrieron poco después de que la artista firmara un acuerdo para vender los derechos de su música y tras regresar a su residencia en California luego de un viaje a Los Cabos, México.
Semanas más tarde, Spears fue detenida la noche del miércoles en las inmediaciones del vecindario de Thousand Oaks, a unos 65 kilómetros de Los Ángeles, cuando autoridades la interceptaron bajo sospecha de conducir intoxicada. La policía de carreteras la trasladó a un hospital para determinar el nivel de alcohol en su sangre.
Posteriormente fue liberada, aunque deberá comparecer ante la justicia el próximo 4 de mayo para responder por el incidente.
MEDIDAS PARA CUMPLIR CON LA LEY
Un representante de la cantante declaró al medio Deadline que lo ocurrido fue "un incidente desafortunado y totalmente inexcusable", y aseguró que Spears tomará las medidas necesarias para cumplir con la ley y trabajar en cambios importantes en su vida personal.
Según la misma fuente, la artista se encuentra bien, aunque emocionalmente afectada tras el episodio.
UN PLAN DE APOYO PARA SPEARS
El entorno cercano de la intérprete también estaría preparando un plan de apoyo para acompañarla en este proceso. Sus hijos y familiares permanecerán cerca de ella, mientras que su madre, Lynne Spears, ya se habría comunicado con la cantante y se espera un encuentro entre ambas en los próximos días.
La situación ocurre en medio de un periodo de altibajos personales para Spears, quien en los últimos años ha estado bajo el escrutinio público debido a publicaciones en redes sociales que han generado preocupación entre algunos de sus seguidores.
Durante más de una década, la vida personal y financiera de la cantante estuvo bajo tutela legal. Este régimen comenzó en 2008 tras una crisis de salud mental y concluyó en noviembre de 2021, luego de una prolongada batalla judicial que devolvió a la artista el control sobre sus decisiones.
Desde entonces, Spears ha atravesado diversos cambios en su vida: publicó sus memorias, vendió su catálogo musical, contrajo matrimonio y posteriormente se divorció, además de intentar reconstruir la relación con sus hijos, quienes viven en Hawái con su padre, el bailarín Kevin Federline.




