La nueva modificación al protocolo del VAR tuvo una de sus primeras aplicaciones en el Mundial 2026 durante el duelo entre Noruega e Inglaterra, cuando el árbitro anuló un gol del conjunto nórdico tras detectar una infracción cometida antes de que el balón estuviera en juego.
La acción ocurrió en un tiro de esquina cobrado por Martin Odegaard. Erling Haaland ganó por arriba y bajó el balón para que, tras una serie de rebotes, Torbjörn Heggem enviara la pelota al fondo de la red para marcar el 2-1. Sin embargo, el VAR llamó al árbitro Clément Turpin para revisar una posible falta previa del delantero noruego sobre Elliot Anderson.
NUEVA REGLA CAMBIA LA DECISIÓN
Luego de revisar las imágenes en el monitor, Turpin determinó que Haaland había empujado a Anderson antes de la ejecución del córner. Al tratarse de una infracción ocurrida cuando el balón aún no estaba en juego, el gol fue invalidado y el saque de esquina debió repetirse.
La decisión respondió a la reciente modificación aprobada por la IFAB el 31 de mayo de 2026, que autoriza al VAR a intervenir cuando una falta clara del equipo atacante antes de un córner o tiro libre tenga una incidencia directa en un gol, un penal o una sanción disciplinaria.
La aclaración establece que, al tratarse de una acción interpretativa, corresponde al árbitro revisar las imágenes en cancha antes de tomar la decisión definitiva.
EL VAR TAMBIÉN REVOCÓ UN PENAL
El encuentro, que permanecía igualado 1-1 tras la anulación del tanto, se definió en el tiempo añadido con un gol de Jude Bellingham para darle el triunfo 2-1 a Inglaterra.
La tecnología volvió a ser protagonista minutos después, cuando Turpin señaló un penal a favor de Inglaterra por una supuesta falta de Oscar Bobb sobre Djed Spence. Tras una nueva revisión, el árbitro concluyó que el contacto era propio del juego, revocó su decisión inicial y dejó sin efecto la pena máxima





