A poco menos de un año del arranque de la Copa Mundial de la FIFA 2026, la expectativa global contrasta con una realidad incómoda: miles de boletos sin vender en partidos de la fase de grupos.
Aunque la FIFA ha sostenido un discurso optimista sobre la alta demanda, reportes recientes de plataformas de reventa revelan cifras que encienden las alarmas dentro del comité organizador.
BAJA DEMANDA EN MUNDIAL 2026
Los datos filtrados apuntan a casi 29 mil 700 entradas disponibles en distintos encuentros, lo que evidencia un bajo interés en ciertos cruces.
La situación resulta especialmente llamativa al involucrar a Estados Unidos, donde incluso partidos de la selección local no han logrado el lleno esperado.
El caso más crítico corresponde al duelo entre Cabo Verde y Arabia Saudita, programado en Houston, que acumula 13 mil 215 boletos sin vender, convirtiéndose en el encuentro menos atractivo hasta ahora. Le sigue el choque entre Jordania y Argelia, con 3 mil 099 localidades vacías.
Sin embargo, el golpe más mediático lo protagoniza el partido entre Estados Unidos y Paraguay, que suma 2 mil 826 entradas disponibles, una cifra que cuestiona el respaldo del público local en un torneo organizado en casa.
La lista continúa con Argelia vs. Austria (2 mil 816 boletos sin dueño) y RD Congo vs. Uzbekistán (mil 916), todos reflejando un patrón de bajo interés en enfrentamientos considerados de menor atractivo internacional.
PRECIOS ALTOS Y MALA PLANEACIÓN, LAS PRINCIPALES CAUSAS
Especialistas coinciden en que la política de precios implementada por la FIFA ha sido un factor determinante. Los costos elevados desde las primeras fases de venta han limitado el acceso de aficionados locales, alejando a un sector importante del público.
A esto se suma la escasa convocatoria internacional de algunas selecciones, que no cuentan con grandes comunidades de seguidores en territorio estadounidense. El problema se agrava en sedes de gran capacidad como el MetLife Stadium o el SoFi Stadium, donde llenar cada asiento representa un desafío mayor.
Otro factor clave ha sido la programación de partidos en horarios poco accesibles, como mediodías entre semana, lo que dificulta la asistencia de trabajadores y estudiantes.
Mientras selecciones como Brasil han logrado convocar multitudes sin importar el rival, otros encuentros evidencian que la estrategia comercial del torneo podría estar priorizando ingresos sobre la experiencia del aficionado, dejando en entredicho el ambiente que se espera en una Copa del Mundo.




