La cuenta regresiva rumbo a la Copa Mundial de 2026 ya comenzó en México, pero una polémica inesperada se abrió en la Ciudad de México luego de que la FIFA determinara que la figura del ajolote colocada en las inmediaciones del Estadio Banorte deberá ser retirada por temas de derechos comerciales y propiedad intelectual.
El Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) confirmó que el símbolo impulsado por el gobierno de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, no podrá mantenerse durante el Mundial debido a los acuerdos oficiales firmados con la Federación Internacional de Futbol Asociación.
La figura del ajolote gigante formaba parte del proyecto de rehabilitación urbana promovido por la administración capitalina alrededor del recinto que albergará partidos de la Copa del Mundo.
Sin embargo, durante el torneo el inmueble deberá llamarse oficialmente Estadio Ciudad de México, ya que la FIFA prohíbe referencias comerciales ajenas a sus patrocinadores oficiales.
FIFA protege símbolos y marcas oficiales del Mundial
La directora del IMPI, Carolina Pérez Luna, explicó en entrevista radiofónica que la restricción no aplica únicamente al ajolote, sino a cualquier símbolo que intente relacionarse visualmente con el Mundial sin autorización oficial.
Según detalló, desde 2024 la FIFA registró más de 350 marcas relacionadas con la Copa Mundial 2026, incluyendo nombres, logotipos, frases oficiales y mascotas autorizadas.
Por ello, toda referencia visual impulsada por el gobierno capitalino será sustituida por el Jaguar Zayu, mascota oficial del Mundial 2026, que será utilizada en actividades y espacios relacionados con el torneo.
La decisión llega a solo dos semanas del partido inaugural entre las selecciones de Mexico national football team y South Africa national football team, mientras continúan los preparativos en las tres sedes mexicanas: el Estadio Azteca en Ciudad de México, el Estadio BBVA en Monterrey y el Estadio Akron en Guadalajara.
Crece polémica por la “ajolotización” de la CDMX
La controversia también reavivó el debate sobre la estrategia estética impulsada por el gobierno capitalino, conocida en redes sociales como la “Brugarización” de la Ciudad de México.
Durante los últimos meses, distintos espacios públicos fueron intervenidos con colores morados y figuras de ajolotes como parte de la identidad visual promovida por la administración de Clara Brugada.
Aunque el gobierno local sostiene que el color morado representa causas feministas y proyectos de renovación urbana, algunos sectores ciudadanos han criticado la saturación visual y los cambios abruptos en la imagen urbana de la capital.
Especialistas en sociología urbana y psicología ambiental señalan que este tipo de transformaciones suelen generar rechazo cuando modifican códigos visuales arraigados en la identidad colectiva de una ciudad.
Estudios como Public Space and Social Identity, del investigador Sergi Valera, plantean que las personas desarrollan vínculos emocionales con ciertos elementos urbanos, por lo que cambios drásticos pueden provocar incomodidad o sensación de pérdida simbólica del espacio público.
Mientras tanto, el futuro del ajolote gigante permanece en incertidumbre, en medio de las reglas estrictas de la FIFA rumbo al Mundial 2026.





