Vida Consagrada de la Diócesis despide al Padre Ismael

Será recordado por su servicio silencioso y constante: una vida entregada a acompañar

Este martes sus restos serán cremados.
Este martes sus restos serán cremados.

La tarde de este lunes, el féretro con el cuerpo del padre Ismael Figueroa regresó a Ciudad Obregón, tras haber sido trasladado por la mañana a Álamos, Sonora, para permitir que sus familiares y amigos de aquel municipio pudieran despedirse.

Una caravana acompañó la carroza por carretera hasta llegar a la Parroquia del Corazón Eucarístico de Jesús, mejor conocida como la "capilla chica" de Catedral, donde, luego del rezo del rosario, se celebró una misa en la que participaron integrantes de diversas congregaciones religiosas.

Como se recordará, el padre Ismael fue un sacerdote religioso perteneciente a la congregación de los Misioneros de Adoración Perpetua (MAP), también conocidos como Misioneros de Fátima, en la que dejó grandes enseñanzas, no solo de convivencia fraterna, sino de servicio y entrega a los demás.

La misa fue presidida por fray Freddy Galván y concelebrada por otros seis presbíteros, en un templo que lució completamente lleno de religiosas y fieles que acudieron para honrar los restos del reconocido sacerdote.

Durante la celebración se le recordó por su sencillez, así como por su buen humor y su apertura para escuchar tanto a sus hermanos de congregación como a los feligreses que lo buscaban en busca de consejo o para acompañar a un enfermo.

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MAÑANA SERÁ LA MISA DE EXEQUIAS

De acuerdo con el programa dado a conocer, el cuerpo del padre Ismael permanecerá en Catedral durante toda la noche de este lunes 27 de abril, y mañana a las 10:00 a.m. el obispo Felipe Pozos Lorenzini presidirá la misa de exequias, en la que se espera la participación de un mayor número de fieles y sacerdotes.

Posteriormente, sus restos serán cremados, y por la noche se celebrará una nueva misa con las cenizas presentes en la parroquia de San José de Bácum.

HOMBRE ENTREGADO A SU VOCACIÓN 

El nombre del padre Ismael se hizo popular en la comunidad luego de que, hace unos meses, se difundieran imágenes de él acompañando a un enfermo en el hospital, mientras él mismo permanecía encamado por problemas de salud.

Aquel gesto fue reconocido por miles de personas y, a partir de entonces, se puso especial atención en su historia. Sin embargo, ese momento captado en imágenes no fue algo excepcional, sino parte de la vida cotidiana del sacerdote, quien, siempre vestido con un alba blanca, pasaba largas horas en el hospital del IMSS rezando por los enfermos, confesando y ofreciendo consejo a quien se lo solicitara.

Su vida es ejemplo de cómo existen muchas personas que dedican la mayor parte de su existencia a hacer el bien en silencio, sin buscar reconocimiento ni popularidad, sino viviendo plenamente su vocación.