El pasar de una etapa escolar a otra, con la pérdida que ello conlleva, representa para muchos estudiantes una situación traumática que debe ser atendida, por lo que se recomienda establecer una red de apoyo familiar y social que ayude a mejorar la forma como dichos cambios se perciben, sobre todo por parte de los menores de edad, manifestó la psicoterapeuta Carolina Franco López.
La tanatóloga hizo saber que la mayor parte de las personas no le da importancia a este tema, pero es importante destacar que el paso de un niño de una etapa escolar a otra, como es de la primaria a la secundaria, constituye para algunos menores una pérdida; y es que mientras se está en el mismo nivel durante varios años, se llega a adoptar un rol e incluso un estatus, y al dejarlo se presentan crisis al grado de vivirlo como se vive un proceso de duelo.
En algunos, al darse esta transición se observa con irritabilidad y cambios en el estado de ánimo, así como un estrés por los cambios que se dieron y lo que viene en lo sucesivo, pues lo ven como algo incierto, agregó.
Las crisis se pueden ver como un peligro, pero también como oportunidades, y en este caso la oportunidad es de ir madurando; esto se puede lograr más fácil cuando se tiene una red de apoyo familiar y social que las hagan menos traumáticas, expresó la entrevistada.
Invitó a los padres y los familiares cercanos de un estudiante que está pasando por un proceso de este tipo, a tener empatía con éste en vez de juzgarlo o hacerle ver que su dolor es poco importante.
Cada dolor es distinto y único; por tanto, es también distinto el enfoque que se le debe dar al proceso en búsqueda de la restitución de su tranquilidad, y entre las actividades que se le pueden proporcionar para ayudarlo a relajarse están las de tipo artístico o cultural como la música, la danza y la pintura, porque pueden ayudarlo a conectar con sus emociones; y si su carácter en más fuerte o activo, las disciplinas deportivas pueden coadyuvar, finalizó.





