El síndrome de intestino irritable (también conocido como síndrome de colon irritable) es un trastorno crónico del tubo digestivo que se caracteriza por dolor abdominal de forma recurrente y cambios en los hábitos intestinales, que pueden ir de estreñimientos a cuadros diarreicos; no pone en riesgo la vida pero hace muy molestas las actividades habituales, por lo que se deben cambiar hábitos y en caso necesario, administrar medicamentos para volver el organismo a la normalidad, expresó el médico internista Samuel Wong González.
El entrevistado dijo que, hasta hace unos años, a esta condición se le conocía como colitis nerviosa, asumiendo que era causada únicamente por cuestiones como estrés y ansiedad, pero el nombre cambió al determinar que hay también otros factores que la pueden provocar, algunas de ellas de tipo microbiano.
Entre los síntomas principales está el dolor de tipo cólico que se alivia al ir al baño; predomina la sensación de plenitud y distención abdominal (llamada generalmente inflamación o hinchazón), donde hay un componente como es la presencia de gases y existen cambios en los intestinos, entre el estreñimiento y diarreas, comentó el médico.
La otra causa previamente expuesta, dijo, es el estrés o la ansiedad, ello debido a la conexión existente entre el cerebro y los intestinos, a los cuales una emoción fuerte les afecta en ocasiones de manera muy significativa.
La alimentación es otra de las causas, pues la intolerancia a la lactosa, el consumo de refrescos con gas o la cafeína, los alimentos ultraprocesados y las comidas muy picantes influyen también en acrecentar el problema, afirmó.
Las infecciones, como es la llamada gastroenteritis bacteriana, pueden desencadenar la problemática, agregó durante la entrevista el médico especialista.
Aclaró que el síndrome de intestino o de colon irritable nunca progresa a cáncer, por lo que se deben observar ciertos síntomas para descartarlo, como es la fiebre, pérdida de peso involuntaria y la presencia de sangre en las heces entre otros factores, que se diagnostican luego de estudios de laboratorio y de gabinete.
La recomendación para las personas con este trastorno, es comenzar a hacer ejercicio regular, controlar el estrés y tomar suficiente agua natural (no endulzada); y cuando esto no basta para mejorar la problemática, se pueden administrar medicamentos ansiolíticos, los llamados procinéticos, que ayudan en pro del movimiento intestinal y antiespasmódicos.

