En el marco de la fiesta de Santa Margarita María de Alacoque, el obispo Felipe Pozos Lorenzini, acompañado de varios sacerdotes, presidió una misa en la Catedral que concluyó con la bendición y siembra de la Cruz del Apostolado en los jardines del recinto religioso.
Desde hace algunos meses, por iniciativa de un grupo de fieles, comenzaron los trabajos de renovación de las áreas verdes, que incluyeron la plantación de cientos de árboles nativos, así como la colocación de tierra roja, piedras y rocas ornamentales.
El padre Aníbal Lauterio explicó que el proyecto parte de la importancia de la Catedral como espacio de oración y encuentro con Dios. Señaló que mantener limpio y visualmente agradable el exterior del templo contribuye a crear un ambiente propicio para la reflexión espiritual, incluso antes de ingresar al recinto.
Las labores se extendieron durante varias semanas y culminaron con la colocación de la Cruz del Apostolado, la quinta que se siembra en la Diócesis de Ciudad Obregón. Las otras cuatro se encuentran en la Sierra Alta y en zonas limítrofes con los estados de Chihuahua y Sinaloa, en los extremos del territorio diocesano.

La cruz está colocada al centro de un bloque de concreto con iluminación especial. En su parte central destaca la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, elaborada en vidrio y atravesada por una lanza. En la parte superior se encuentra una paloma que representa al Espíritu Santo, de la que parten siete líneas hacia el centro, en alusión a sus siete dones.
Durante la ceremonia, Pozos Lorenzini agradeció a los bienhechores que hicieron posible el proyecto, cuya integración armoniza con la arquitectura de la Catedral.
Al recordar el mensaje de Santa Margarita María de Alacoque, expresó: "El corazón de Jesús es un abismo de misericordia para restar mis miserias, un abismo de alegría para restar mis tristezas, un abismo de amor para mis ingratitudes".
El obispo destacó que la cruz recuerda a los fieles que son amados hasta el extremo y subrayó la importancia de contemplar a Cristo crucificado.
Finalmente, explicó que más que bendecirla, la cruz se siembra con el propósito de que permanezca firme y se convierta en un recordatorio de que todos los católicos están llamados a ser apóstoles de Jesús.

