Tras haberse implementado de forma obligatoria la regulación de alimentos saludables en los planteles educativos durante el ciclo que termina, el municipio de Cajeme registró avances positivos con la eliminación de productos azucarados y ultraprocesados de las tienditas escolares, aunque persiste el desafío logístico para quienes administran estos espacios con la creación de menús atractivos.
Ana María Rentería Mexía, coordinadora del Laboratorio de Nutrición Preventiva y Alimentación Saludable del Instituto Tecnológico de Sonora (ITSON), calificó esta normativa como una iniciativa de gran impacto para el sector educativo, orientada a proteger la salud de la niñez desde las aulas.
La especialista detalló que, si bien el retiro de la llamada comida "chatarra" es una realidad visible, el reto actual radica en consolidar un menú alternativo que sea atractivo y nutritivo para los alumnos durante su estancia en los planteles.
"Es un gran desafío para las personas que administran esta parte, pues de aportarles alimentos saludables que estén disponibles para que esos pequeños puedan alimentarse durante el periodo que se encuentran en la escuela", puntualizó Rentería Mexía en entrevista.

La investigadora subrayó que la evidencia científica respalda plenamente la necesidad de estas restricciones comerciales en los entornos escolares, posicionando a México y a la región de América Latina como pioneros a nivel mundial en el desarrollo de políticas públicas de nutrición preventiva.
Finalmente, reiteró que la constancia en estas medidas generará ventajas significativas a mediano y largo plazo en los indicadores de salud infantil, contribuyendo a la disminución de problemas crónicos como el sobrepeso y la obesidad desde etapas tempranas del desarrollo.





