El entorno familiar se ha vuelto uno de los pilares más débiles en el combate a las conductas de riesgo como las que se presentaron en la secundaria Técnica 56 esta semana debido a falta de tiempo o temas laborales de ambos padres.
Cristian Copado López, representante en la región del Yaqui del Movimiento Magisterial Sonorense, reveló que las escuelas cuentan con orientadores que trabajan en coordinación con los maestros para detectar conductas de riesgo y hablan a los padres de familia en caso de encontrar algún tema que requiera atención, pero éstos no siempre responden porque sucede que ambos trabajan en un mismo hogar, no tienen tiempo suficiente, entre otros factores.
"El problema es que no se atiende el llamado y se va dejando. A veces por la misma naturaleza del trabajo, que no tienen oportunidad o simplemente lo dejan y el alumno busca atención en otro lado".
Añadió que todas las secundarias aplicaron a partir de este año esquemas de escuelas para padres y aunque es una buena iniciativa, la asistencia sigue siendo baja.
El problema se agudiza en las zonas de alta marginación, añadió el docente, ya que entran cuestiones culturales que influyen en una menor participación por parte de los padres de familia.

Alternativas para fortalecer el acompañamiento familiar y escolar
Copado López señaló que esta es una situación social que requiere atenderse, ya que ambos padres trabajan y los niños buscan acompañamiento en otras partes, como son redes sociales o en retos virales. Por ello, recordó que la escuela de tiempo completo servía mucho para prevenir.
Una alternativa que tienen los padres de familia es enrolar a los menores en temas culturales, deportivos y artísticos, en los que ponen a funcionar su mente y les sirve para conectar con otros niños y adolescentes. También se debe buscar pasar más tiempo en familia y atender los llamados de las escuelas.




