¡Fátima ganó! toca la campana luego de tres años de tratamiento

La pequeña, sonriente desde el primer día, celebró junto a sus papás el inicio de la etapa de vigilancia

Un día muy esperado para Fátima y su familia.
Un día muy esperado para Fátima y su familia.

Tres años y dos días después de haber iniciado una dura batalla contra la leucemia, la pequeña Fátima, de apenas cuatro años, celebró este día su pase a la etapa de vigilancia al hacer sonar la campana ubicada en el área de oncología pediátrica del Hospital General Regional No. 1 del IMSS en Ciudad Obregón.

Portando un bonito vestido rosa, tomada de la mano de sus papás y acompañada de familiares y algunos amigos, Fátima llegó al hospital tras muchos días esperando esta fecha, especial tanto para ella como para todo el personal que la acompañó durante sus internamientos y sesiones de quimioterapia.

UN MOMENTO DE ESPERANZA

"Es un día importante", destacó la doctora Betania Sánchez Arreola, su oncóloga, quien desde el primer diagnóstico trabajó para lograr la eliminación total de las células cancerígenas y, tras diversos estudios, confirmar que era momento de pasar a la siguiente etapa.

La especialista recordó que hubo días difíciles durante el proceso; sin embargo, resaltó el buen ánimo y la sonrisa llena de vida que Fátima mantuvo a lo largo de su tratamiento, con la que logró ganarse el cariño de todos quienes tuvieron el gusto de atenderla.

Además de la oncóloga, estuvieron presentes sus enfermeras favoritas, Benita y Lupita, así como parte del personal que hizo equipo para que este momento finalmente llegara tras 36 meses de larga espera.

"A veces creemos que no todo es bonito en el IMSS, pero estamos agradecidos con todas las personas que nos ayudaron y con el buen trato que recibimos desde un principio", expresó Cristina, mamá de Fátima, mientras la pequeña esperaba impaciente el momento de tocar la campana.

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EL SONIDO DE LA VICTORIA

Finalmente, tras las palabras propias del protocolo, Fátima colgó de la campana un listón con su nombre y la frase: "Gracias, Dios, por estar siempre conmigo", y al reverso la oración del Padre Nuestro, como un signo de la fe que nunca se perdió.

Una vez colocado el listón, Fátima pidió que sus papás la cargaran y, llena de alegría, hizo sonar en repetidas ocasiones la campana, cuyo eco resonó en todo el piso como una señal de esperanza para quienes continúan en tratamiento o apenas comienzan.

Después vinieron los aplausos, los abrazos, las fotografías y, por supuesto, los regalos: muchos regalos para una pequeña que irradia alegría en todo momento y que guardará este día para siempre en su historia de vida.

Finalmente, la niña salió del hospital junto a sus familiares, caminando por los pasillos y tocando otra campana, mientras las personas que la veían se sumaban con aplausos y felicitaciones para reconocer su valentía y el importante logro alcanzado.