Los restauranteros de Cajeme esperan que se dé un importante repunte en la afluencia de comensales y por lo tanto de ventas, durante los últimos dos meses del presente año; sin embargo, no será suficiente para resarcir las pérdidas del resto del año, consideró Raúl Ayala García.
El presidente de la organización Restauranteros Unidos de Cajeme y el Sur de Sonora indicó que, como es normal en fin de año, se espera una mejora en las ventas de los negocios de alimentos preparados durante los meses de noviembre y diciembre, además que los costos de operación pudieran reducirse al bajar el calor.
Sin embargo, consideró que ello sería sólo un paliativo a toda la escasez de ventas que resintieron durante el presente año, que –dijo-- fue uno muy complicado y muy parecido a las ventas registradas en la pandemia.
"El sector restaurantero enfrenta una de sus etapas más difíciles, con el cierre de varios restaurantes como pocas veces se había visto. Detrás de cada cortina que baja hay familias, empleos y años de esfuerzo; por eso necesitamos apoyarnos, consumir local y trabajar unidos para salir adelante", expresó.
Comentó que, de su gremio, este año han cerrado cuatro restaurantes y, si la situación continúa como hasta ahora, podrían cerrar otros ocho ó 10 establecimientos, entre los que se cuentan restaurantes de mariscos, de sushis y cafeterías.

