La dislipidemia o presencia de colesterol malo (LDL) elevado en sangre es uno de los factores de riesgo en las enfermedades cardiovasculares y de tipo cerebrovascular, que pueden provocar infartos al miocardio o cerebrales, por lo que, sobre todo después de los 50 años de edad es preciso controlar los niveles con hábitos saludables y, de ser necesario, prescribir fármacos, advirtió el médico internista Samuel Wong González.
En entrevista, dijo que el colesterol y los triglicéridos son las dos grasas que se acumulan en la sangre y su eliminación ayuda a mejorar la condición cardiovascular.
Cuando se estudia a pacientes con problemas cardiovasculares, se les pide hacerse un estudio llamado perfil de lípidos completo, que incluye colesterol total, colesterol bueno (HDL), colesterol malo (LDL) y el VLDL, que es el colesterol de muy baja densidad y que proporcionalmente va junto con los triglicéridos, aumentando la placa de ateroma con lo que se reduce la luz de la arteria y poniendo en riesgo de un infarto al paciente, agregó el médico especialista.
Si se quiere disminuir el riesgo cardiovascular, la meta es mantener el colesterol LDL por debajo de 100 miligramos, pero en los pacientes diabéticos el nivel debe estar por debajo de 50; esta meta se puede lograr en algunos casos con medidas no farmacológicas como ejercicio y dieta, pero en algunos casos se deben hacer intervenciones farmacológicas con estatinas.
Estos fármacos actúan bajando el colesterol LDL y elevando el HDL, con lo que ayudan a disminuir la placa de ateroma (calcificación de las arterias), y probablemente, quienes los comienzan a tomar deben hacerlo de por vida, comentó.
Es después de los 50 años que el colesterol malo se incrementa y el organismo ya no lo elimina como en edades más tempranas, y en caso de las mujeres, después de la menopausia se eleva también dicho nivel y con ello el riesgo de infartos tanto cardiacos como cerebrales, ello por la caída en la producción de estrógenos, la hormona protectora del corazón femenino.





