A pesar de que este tipo de casos no son tan frecuentes como en años pasados, todavía se puede observar a menores provenientes de otras partes del país o el estado, los cuales son obligados a trabajar en las calles de Cajeme junto a sus familiares.
En algunos casos los menores realizan malabares u otras acrobacias, aunque también ofrecen chicles. Son expuestos a las altas temperaturas, principalmente durante el verano y a otro tipo de riesgos al realizar sus labores en cruceros viales o calles altamente transitadas.
Al respecto, el titular de la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes de Cajeme, Noé Oroz, explicó que estos casos deben de denunciarse, para que se tomen acciones por parte de la autoridad, pues se vulneran los derechos de niños y niñas.
Aclaró que los adultos que acuden a trabajar al Valle del Yaqui se encuentran en su derecho de hacerlo, sin embargo, cuando ponen en riesgo a sus propios hijos, la autoridad debe intervenir, y se opta en primera instancia por apoyarlos para que vuelvan a su lugar de origen.
"Hemos estado muy a la baja en relación a esos reportes en los últimos 2 años, son personas sobre todo del sur de la República que vienen a trabajar al Valle del Yaqui, algunos de ellos traen menores y se ponen en los cruceros. Una vez que se pone el reporte se les visita, nos apoyamos con la unidad naranja, citamos, comparecemos, les ofrecemos el retorno a su lugar de origen, se les hace hincapié que están incurriendo en un delito", comentó.
Las denuncias pueden hacerse al teléfono 4105174.




