Las grandes obras de infraestructura del gobierno federal que se construyen en el estado de Sonora --entre otras las del sector carretero-- se las siguen adjudicando a empresas constructoras foráneas, aun habiendo en la entidad empresarios con capacidad para hacerlas, y en ocasiones sí pueden participar los constructores locales, pero sólo en subcontratación, lamentó el presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) en el estado, Santiago René Gluyas Ozuna.
En este tema, consideró que el hecho de adjudicar las obras a empresas no sonorenses, tiene que ver con cuestiones políticas, pues las directrices vienen desde el centro del país, que es donde se toman las decisiones, a pesar de que los constructores de la entidad tienen toda la capacidad y experiencia para hacerlas.
Con el propósito de que se busque beneficiar a los empresarios de la entidad se ha platicado con el gobernador Alfonso Durazo, a quien se le ha pedido que lo comente con la presidencia de la República, de manera que los apoye en ese sentido, y éste se ha comprometido a levantar la mano por los constructores locales para pelear los contratos más importantes, y que queden en manos de sonorenses, "para que la derrama económica que generen esos contratos y el empleo, pues, se queden en Sonora y se queden sobre todo en los municipios", agregó.
En cuanto al recurso que ejerce el estado de Sonora, ese sí está quedando en gran medida en manos de constructores de la entidad, pero se busca que sea más, en la medida de lo posible, comentó.
Mencionó que se ha venido reduciendo el presupuesto para infraestructura, y eso lleva a que los constructores trabajen en las alianzas entre ellos, para sacar adelante de manera exitosa los proyectos más grandes.
Finalmente, hizo saber que un problema recurrente es que, cuando los locales son subcontratados por empresas foráneas y están a punto de concluir las obras, las constructoras que son de fuera se van y dejan deudas a los locales, por lo que piden a las autoridades que les ayuden para evitar que los foráneos se vayan antes de dejarles pagados sus trabajos.

