Las lluvias registradas en verano han beneficiado directamente al sector ganadero después de una sequía prolongada que obligó al productor a deshacerse de gran parte de su hato, para mantenerse en la actividad.
Las recientes precipitaciones dan un respiro a la actividad, ya que no tienen que acarrear alimento, ni agua a los ranchos, lo que impacta en los costos de producción.
Nicolás Campa Romero indicó que, con las lluvias y la apertura de la frontera para el cruce de ganado en pie a Estados Unidos por la cuarentenaria de Agua Prieta, ahora el panorama es otro.
El presidente de la Asociación Ganadera Local del Valle del Yaqui (AGLVY) señaló que los ranchos están verdes, y hay alimento y agua para los animales.
Además, dijo, con la exportación las condiciones de mercado cambian, ya que hay mejor precio para los animales; en general, se tienen buenas expectativas para la ganadería.
Respecto a la presencia del gusano barrenador del ganado (GBG), apuntó que se están tomando las medidas necesarias para su control y el ganadero sabe qué hacer cuando se detecta el problema, apuntó.
Finalmente, subrayó que se está trabajando coordinadamente con la Unión Ganadera Regional de Sonora (UGRS) y las autoridades de Gobierno para detener la propagación del GBG.

